Como es la vida: «lo bello de lo efímero».

Una linda tarde, en esas pocas oportunidades en las que puedo acompañar a mi madre a comer, visitamos la cafetería de Sanborns para festejar su “festival de las enchiladas”, cuando entro y despreocupadamente elijo la mesa más cómoda. En el pasillo del café veo un “viejo” sentado al fondo en una mesa, aparentemente solo, que se me queda viendo, al cual sin importarme mucho, le devuelvo esa mirada que tienen los adultos mayores, aquellos que entiendo por que yo también me siento de la tercera edad (más de treinta), ya nos vale un poco todo, ya qué, hombre. Le sonrío complacientemente saludándolo muy norteño, «¡tardes señor!», para tomar una de mis favoritas mesas acolchonadas de la ventana, donde “almuerzo con vista escénica” al rancho motorizado.

Nos terminamos nuestras enchiladas veracruzanas, regias, catrachas, ya ni me acuerdo… e indecisos de pedir un postre, el señor se nos acerca, recomendándonos el pastel de limón. De ese sí me acuerdo por que fue su “pickup line” para acoplarse, como queriendo platicar. «Ándele pues, vamos a cumplirle su deseo a este viejito, que tal que sea el último y sea certero». Ya me conocen que soy muy mórbido, pero también sensible a las almas deambulantes. El señor ahí vivía, trabajando con su equipo de campaña, por que entre sus miles de proyectos, se iba a lanzar como independiente. Ya ven que está el mero refuego.

Se presentó el señor diciendo que era famoso, de una gran trayectoria política, entonces lo cotorrié diciéndole que yo también lo era, pero que yo era un personaje híperpúblico. Que me siguiera en Twitter que era lo interesante. Arroba tonytacacci. Y que también acababa de probar las mieles de la victoria política con la campaña del XXI. Mis no tan humildes consejos fueron opacados por su confianza y seguridad. Que ya tenía a todos los partidos trabajados. No importa si se iba con el PRI, el PAN o el Partido Peninsular de las Californias. “¿Pues que ya no hay valores?”, pensé… pero no lo externé por que hay que tenerle el respeto a los mayores. Y que caso tenía criticar a este sujeto que se mostraba tan casual.

Nos compartió su visión de postularse como independiente; tenía maquilándolo años y que nadie lo paraba. Le decía: “Usted no solo va a necesitar gente, pero por ser independiente, mucho más talento”. Como el del Bronco, o el Kumamoto, o la Manuela Carmena de Barcelona, que es como de su edad, ¿por qué acá nadie pela ese caso? No somos tan diferentes como uno cree, también estamos jodidos económicamente…

Y así nos fuimos. Nos contó la historia de su vida y finalmente con la plática despreocupada soltó que su valentía nacía de su cáncer, que era su factor todo-o-nada. Se estaba tratando al otro lado y en este lado y en acullá lado, pero que no lo impedía nunca. Y que nada nos debería impedir nada en la vida. Nos transmitió esa noción de corta vida que hace a la gente cruzar su umbral para ser más significativos, hasta la hora de la comida. No sabía si su historia estaba conmoviendo a mis acompañantes o enfadándoles, ya que no iban listos para escucharlo soltar la sopa, ni a mí verme prospectar a precandidatos en la sobremesa. Resultó conocido de mi madre del magisterio. Ya saben, Mexicali: dos grados de separación.

Ya le aviento mi tarjeta ninja de presentación y quedamos en comunicarnos para discutir una propuesta de trabajo. Llegaron sus colegas y me puse de acuerdo con él para cuando arrancara su campaña quedase a su disposición. Fue el primero de tres independientes que se comunicaron conmigo para los comicios. Solo que a este no le creía tanto, pero más bien no lo conocía. Y tampoco creía que iba en serio. Que conseguiría sus 2,700 firmas y mil más.

Al final ambos teníamos razón. Él iba a ser candidato. Y yo, que pensaba que él ya estaba en las últimas. Descansa en paz con tus sueños hechos realidad, y sabiendo en tu convalecencia que lo pudiste lograr, maestro Alberto Benito Cuenca Armenta, “el viejito de la Sanborns”. Tu alma cálida permanecerá chambeando en sus proyectos dentro del restaurante.

Estaba bueno el pay de limón.

http://www.unimexicali.com/noticias/bajacalifornia/397704/independiente-consigue-las-firmas-pero-muere-el-dia-de-su-registro.html

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